Un lugar donde encontrar recursos, actividades, materiales, proyectos... para el primer ciclo de EDUCACIÓN INFANTIL

sábado, 26 de diciembre de 2015

¿Cómo aplicar Montessori en un aula tradicional?

Montessorizar un aula puede parecer algo complicado ¿Se puede aplicar Montessori en un aula normal? Desde luego la pedagogía Montessori se lleva a cabo en centros Montessori y las personas que acompañan a los niños son guías formadas para ello. Pero hay principios de la pedagogía Montessori que podrían beneficiar a los niños de las aulas de  educación tradicional (entendiendo como aula de educación tradicional la que sigue el currículum del ministerio de educación, no he sabido cómo definirla correctamente)


Yo no soy guía Montessori, pero os voy a explicar una serie de principios que se podrían aplicar en cualquier aula. Bajo mi punto de vista (y el de casi todo el mundo que conoce un poco en profundidad sobre el método Montessori creo yo) la parte más importante del método es su filosofía y no los materiales, eso significa que podemos extraer esos principios y aplicarlos en la escuela, en casa y además ¡es gratis! Eso sí, implica un cambio, un cambio en la mentalidad del adulto, en la forma de ver al niño, en nuestra forma de actuar y eso es más costoso que comprar unos materiales. Seguir una metodología Montessori tampoco creo que sea una forma de “conseguir” un objetivo X, sino que es algo que debe de ser acorde con tu propia filosofía, que nos haga sentirnos a gusto, sino… creo que está condenada a fracasar.
Me voy a centrar especialmente en el primer ciclo de educación infantil y en los principios que se pueden aplicar perfectamente en cualquier aula, aunque como veréis, se pueden trasladar a otros niveles educativos:

-La forma de ver al niño: El libro de “El niño, el secreto de la infancia”, se dedica precisamente a explicar la forma de  ver al niño según el MM (puedes leer un resumen aquí). A modo de síntesis, el niño es un constructor de su propio aprendizaje, que necesita ser activo y que aprende haciendo.  El respeto hacia el mismo es esencial.

-El ambiente preparado: el espacio asume parte del trabajo que antes le correspondía al maestro. Los objetos, el mobiliario… están adaptados al niño,  lo que facilita su autonomía. Las cosas que se encuentran al alcance del niño, son para el niño. De esta forma se evitan continuas prohibiciones, ya que es un ambiente pensado para ellos. Las aulas suelen amplias con espacio para trabajar en el suelo, luminosas, el mobiliario preferiblemente de materiales naturales, luminosas y con colores cálidos o neutros (evitando la sobreestimulación de color, las paredes cargadas de objetos…)
Los salones Montessori se dividen en áreas, que sería similar a la idea que tenemos de rincones. Las áreas más importantes son: la de vida práctica (que le dedicaremos un apartado especial porque la podemos aplicar en el primer ciclo aunque con variaciones), sensorial, matemáticas, lenguaje y cultura.
 Los materiales de cada área se colocan en stands (estanterías) para esa área en concreto.



Aquí podéis ver la imagen de un aula Montessori donde se aprecian las diferentes áreas, está sacada de esta página:

-El orden: el niño es ordenado,  y si no fijaros en los niños que a determinada edad necesitan que cada cosa esté siempre en su lugar, los armarios cerrados… María Montessori establece “periodos sensibles” en los que el niño tiene una especial predisposición por algo y que durante ese tiempo, se adquieren las cosas de manera natural, sin esfuerzo. El problema ocurre cuando por ejemplo los adultos, guardamos todos sus juguetes en un gran baúl o similar, todo revuelto y sin tener en cuenta este periodo.

-La cantidad de objetos: se tiene en cuenta la cantidad de objetos que la actividad infantil utiliza realmente y su memoria es capaz de localizar en el ambiente. El niño debe conocer todos los objetos y el lugar que ocupa cada uno.

¿Cómo podemos aplicar todo esto en el aula?
-Mobiliario adaptado: este punto creo que se cumple en todos los centros de educación infantil: sillas a su medida, mesas, perchas, baños, lavabos…


-Colocando los materiales a su alcance: con estanterías bajas, disponibles para el niño en todo momento, ocupando un lugar fijo que le dé estabilidad y orden, un objeto de cada… y cuando haya diferentes áreas, cada estantería o rincón dedicada a una de ellas.

-Todo lo que esté al alcance del niño puede ser utilizado por el niño.

-Colocando lo que tenga varias piezas en bandejas, de forma que cada bandeja contenga una actividad completa, lo que lo hace más sencillo de transportar, de recoger y además delimita el espacio de la actividad, evitando perder piezas, que se dispersen… Con niños más mayores también se utilizan alfombras con este fin.



-Vida práctica: como ya hemos dicho el niño necesita construirse a sí mismo, es decir, que cualquier ayuda innecesaria es un obstáculo para su desarrollo.
A través de las actividades para la vida práctica, los niños pueden desarrollar la autonomía que necesitan: prepararse su propia comida, aprender a vestirse sólo… En definitiva, cuidar de sí mismos,  de los demás, del ambiente, conocerse a sí mismos…
Aquí cobra un papel esencial el ambiente del que ya hemos hablado.

Algunas de las actividades para la vida práctica que podemos llevar a la práctica en el primer ciclo aunque con modificaciones a lo que establecía María Montessori son:

- Trasvases: para trabajar la coordinación óculo manual, la atención, la psicomotricidad fina y preparar para comer sin derramar. Pueden ser con sólidos o con líquidos. Siempre debemos de “seguir al niño” por lo que habrá niños que podrán utilizar una bandeja sensorial y otros ya estarán preparados para hacer trasvases sencillos. (Puedes ver cómo lo hacemos pinchando aquí)







-Diversas actividades  en las que se trabaja la psicomotricidad fina, la coordinación óculo manual, la fuerza de los dedos, en las que se usa la pinza digital (que en el futuro tendrá gran importancia para coger bien el lápiz, para hacer actividades con herramientas de precisión…)    
                - Actividades con pinzas 

                -Desgranar alimentos, pelarlos…




                -Usar el punzón, enhebrar...
                -Desenroscar y enroscar


-Actividades para vestirse: también nos permite trabajar nuestras manos y al mismo tiempo que nos permite ser más autónomos. En esta edad, pueden:
                - quitar y ponerse la chaqueta
                -quitarse los zapatos (y algunos ponérselos)
                -bajarse y subir la ropa al ir al wc…

-Actividades para preparar alimentos: permite dar autonomía al niño al prender a prepararse los alimentos al tiempo que se trabaja la psicomotricidad fina, la fuerza de los dedos… Todo necesario  para en el futuro aprender a coger el lápiz correctamente. Aprenden vocabulario, aportan diferentes olores, sabores, texturas…
                -Podemos dejar los vasos a su altura junto al grifo o dispensador de agua para que beban cada vez que lo necesiten.
                -Pelar plátanos, mandarinas, hacer zumo…
                -Preparar un bizcocho
                -Preparar una ensalada (puedes ver la actividad completa pinchando aquí)




               -Preparar una pizza 


-Cuidar plantas y animales: introducir en el aula elementos naturales ayudará a que los niños aprendan a respetar el medio ambiente, a cuidar de un ser vivo…





Nosotros por ejemplo solemos tener gusanos de seda cada primavera y los niños son los encargados de traer hojas de morera, darles de comer, ir observando sus cambios… También tenemos un huerto en el patio que tenemos que ir regando y nos permite observar cómo crecen y cambian y en el aula tenemos plantas naturales que nos permiten ir viendo cómo crecen y que hay que regar y cuidar. En niños más mayores, las plantas se limpian, se preparan arreglos florales, se cortan las hojas secas y en este proceso se puede explicar al niño el vocabulario oportuno.




-Cuidar el ambiente: En clase tenemos un rincón de limpieza, con una escoba, una fregona a su medida, un recogedor con cepillo, bayetas y estropajo.
No son de juguete, son de verdad, en el caso de la escoba y la fregona son normales pero con un palo de recogedor, que es más pequeño. No lo utilizamos para el juego simbólico, lo utilizamos cuando lo necesitamos. Lo que más uso tiene es la fregona y las bayetas, ya que cuando se sirven el agua, sobre todo al principio, se les cae mucha  ¿Qué hacen entonces? Ir a buscar la fregona o la bayeta y secarlo. Cuando pintamos, después de lavarse las manos, siempre hay algún niño dispuesto a limpiar la mesa o lo que se haya manchado. De esta manera respetan y valoran el ambiente. Además de comprender las consecuencias de sus actos.


-Cuidar de sí mismos: dejar a su alcance el vaso, pañuelos para poder limpiarse la nariz, el baño para cuando tienen ganas, el lavabo para cuando necesitan lavarse, el peine, el cepillo de dientes…

“Enseñar a un niño a comer, a lavarse, a vestirse, es un trabajo mucho más largo, más difícil y paciente que darle de comer, lavarlo y vestirlo” María Montessori

-Autonomía: se le da gran importancia a la autonomía del niño, ya que el niño quiere y necesita esa autonomía, sobre todo a partir de los 2 años. Se deja libre su actividad espontánea, en vez de contenerla y dominarla. El niño que es activo por naturaleza, se le debe dejar espacio suficiente para que se mueva libremente. No necesita que nadie crezca por él, se respetan los ritmos y tiempos.

En cuanto al desarrollo motor, y aplicado al primer ciclo de educación infantil, se suele relacionar el MM con la teoría del movimiento libre de Emmi Pikler, es decir, el niño es el que va aprendiendo a moverse por sí mismo y por su propio interés. No se le coloca en posturas que no sabe realizar por sí mismo, no se le sienta, no se le pone de pie, no se utilizan aparatos que le “ayuden”…  (si quieres leer un poco más sobre el movimiento libre, pincha aquí) ( y si quieres conocer cómo se atendía de manera individualizada  los niños en Lóczy, pincha aquí)

Además las investigaciones actuales sobre desarrollo psicomotor, han dado la razón a esta necesidad de movimiento libre, de no forzar ni de saltarse etapas para evitar problemas futuros de lenguaje, lectura, escritura y de aprendizaje en general.  Mientras el niño se mueve, el niño aprende. (Si quieres ver lo que dice la neuropsicopedagogía sobre la relación entre  la falta de experiencias de movimiento libre en las primeras etapas y las dificultades de aprendizaje en las etapas posteriores, pincha aquí)
 El niño se mueve continuamente y aprende en todo momento, gracias a su mente absorbente, en nuestra mano está proporcionarle un ambiente que le ofrezca los medios necesarios para su desarrollo.

¿Qué podemos hacer? Pues permitir que se muevan, no inmovilizarlos en sillas… Los niños no aprenden más por el hecho de estar sentados escuchando una explicación y mucho menos en la etapa a la que nos referimos.

-De lo concreto a lo abstracto: se parte de lo concreto de lo que se puede ver, oir, tocar… para progresivamente ir a lo abstracto.
Si queremos ofrecer vocabulario sobre las frutas, les podemos ofrecer un frutero en vez de láminas con frutas, además así perciben la textura, el olor, el peso… Dando importancia a todo lo sensorial.
Cuando las cosas no se las podemos enseñar al niño directamente (por ejemplo no podemos traerle al niño un elefante al aula, o un pingüino) siempre será preferible ofrecer una figura realista en las que se puedan percibir las proporciones, una fotografía… Antes que un dibujo, ya que es mucho más abstracto.




-Sensorial: la educación de los sentidos tiene un peso especial, si tenemos en cuenta los estadios de Piaget de los 0 a los 2 años el niño se encuentra en una etapa sensorio motora (aunque es cierto que desde el MM, el área sensorial se trabaja con materiales especialmente con los niños de 3 a 6 años)
Aunque esta forma de trabajarlo no es puramente Montessori, podemos dar prioridad a las actividades sensoriales a través de diferentes actividades, mesas de exploración…Por ejemplo con las actividades de la vida práctica que hemos explicado anteriormente a la hora de preparar alimentos, pintando con cosas diferentes…

Los materiales Montessori  aíslan cualidades, es decir, si se quiere enseñar el concepto ancho/estrecho, todas las piezas deberán ser iguales en textura, color, altura… excepto en la cualidad ancho/estrecho. Para que el niño adquiera lo que realmente tiene que adquirir.   
          



-No hacer uso del premio y del castigo: Se busca una motivación intrínseca. Que el niño aprenda por el placer que este le produce, por satisfacer su propia curiosidad no porque nadie le va a ofrecer un premio o le va a castigar. Come porque tiene hambre, bebe agua porque tiene sed, hace pis porque tiene ganas, respeta el material para que no se rompa,  no porque nadie le premia o le castiga. La disciplina se basa en la libertad, para entender un poco más sobre este tema, se puede leer a Rebeca Wild, libros de disciplina positiva, Rosa Jové, Siegel… (Si quieres leer mi reflexión sobre el premio, el castigo y las emociones, pincha aquí)

-Material manipulativo y autocorrectivo: dada la importancia de ir de lo concreto a lo abstracto, los materiales que se ofrecen son manipulativos, muchos de ellos sensoriales. Por ejemplo, las letras “se palpan, se sienten”, las matemáticas “se tocan”.  Además no es necesario que el profesor esté continuamente pendiente de lo que el niño hace para corregirle, el propio material debe de ser autocorrectivo de forma que si el niño no lo realiza de forma correcta, le sobren o falten piezas y se dé cuenta de su error, el cual se interpreta como una oportunidad para seguir aprendiendo.



En 0-3 generalmente no se utilizan materiales, pero como estamos hablando de cómo Montessorizar un aula tradicional, sí que hay juguetes o materiales que cumplen estas premisas.



- Cada niño es diferente y eso lo ha demostrado la investigación actual. Existen diferentes estilos de aprendizaje, inteligencias múltiples… En el MM, cobra especial importancia el respeto a los ritmos de cada niño porque cada niño es diferente y no puede enseñarse a todos los niños lo mismo en el mismo momento. “Seguir al niño” nos proporcionará las pistas para saber qué necesita cada niño, cómo se puede adaptar el ambiente… Para ello es muy importante observar al niño.

- La libertad: el niño, puede elegir qué hacer, nadie se lo impone ya que las necesidades de cada niño son diferentes. Esto que podría parecer un caos, tiene mucho sentido. Hemos explicado que de cada objeto sólo hay un ejemplar, eso “obliga” al niño a respetar al otro, a aprender a esperar… en definitiva, habilidades sociales que se encontrará en el futuro, tampoco se obliga al niño a que deje lo que está haciendo para contentar a otro ( esto se observa frecuentemente en los parques cuando un niño quiere el juguete que está utilizando otro y obligamos al primero a dejárselo, a veces a la fuerza) Por supuesto se impide todo lo que pueda ser perjudicial u ofender a otros, al tiempo que se enseña a respetar el material, el cual además de recibir un trato adecuado, debe dejarse de la manera en que se lo encontró y en el lugar que ocupa en el aula.

- El maestro: asumen un papel diferente al que estamos acostumbrados. Es un observador y un conocedor de las etapas del desarrollo del niño. El papel principal lo asume el niño (la idea de puerocentrismo de Escuela Nueva), el adulto guía al niño, pone las herramientas adecuadas al alcance del niño para que este, que es curioso por naturaleza, se vaya desarrollando. Para ello necesita conocer al niño, seguirlo, observarlo… Y eso es más costoso y complicado que intentar impartir a todos los niños lo mismo al mismo tiempo. Pero el niño no es adivino y es el guía el que le presenta (explica) cómo se utiliza cada material, de manera individual.

-Mezcla de edades: En las aulas Montessori, los niños están juntos en grupos de 3 años. Así unos aprenden de otros, aprenden a respetarse, se ayudan, admiran lo que hacen los más mayores…

Aquí hemos podido ver unas ideas básicas sobre el método, pero si podéis, os recomiendo leer a la propia Montessori para entenderlo bien, ya  que todo tiene su justificación, si no sabéis por dónde empezar, os recomiendo leer esta entrada.

Y para terminar os dejo unos vídeos de un aula Montessori de comunidad infantil/ nido/ casa cuna:



 

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Laura Estremera

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martes, 8 de diciembre de 2015

La importancia del movimiento para el aprendizaje escolar

Os voy a hablar de uno de esos libros que todo maestro, educador… Debería conocer.

Neuro-psico-pedagogía infantil, es un libro de Jorge y Mar Ferré, en este caso se centran  en el desarrollo psicomotor del bebé y los relaciona con los aprendizajes escolares y sus emociones (también con las dificultades de aprendizaje), pero hay uno específico sobre el desarrollo neuro-senso-psicomotriz de los tres primeros años de vida, bajo mi punto de vista, muy recomendable.

El movimiento está relacionado con el lenguaje, con las emociones, con la seguridad que siente el niño, con la autoestima, con los aprendizajes, con la lectura, con la escritura…

Y si tiene tanta importancia, ¿por qué sólo nos interesan los resultados, las notas y saltar etapas infantiles?

La ciencia ha demostrado que el movimiento durante el primer año de vida es fundamental para el aprendizaje posterior, que el niño tiene que ser activo y él es el que tiene que conquistar etapa tras etapa, porque donde hay movimiento hay percepción y aprendizaje.
(El boca arriba, el volteo, el boca abajo, el reptado circular, el reptado lineal, el gateo, el sentarse sólo, el ponerse de pie…)

Unas etapas se apoyan en otras y estas las debe de descubrir el propio niño, los adultos no podemos andar por ellos, ni siquiera tiene sentido que los intentemos “enseñar a andar” y tras entender esto no se concibe poner a un niño de pie cogido de las manos, ni sentado con apoyos, ni en un taca taca, porque tras comprender cómo funciona el cerebro, no tiene ningún sentido quererse saltar etapas, ya que no beneficia al niño para nada.

“Si no se activan todos los patrones funcionales correspondientes a esta etapa evolutiva y se acelera la deambulación, se dificulta la correcta activación mesencefálica, la vía piramidal y el cuerpo calloso”

“Los bebés que no se mueven por el suelo porque se pasan el día sentados y pasivos son candidatos a presentar alteraciones funcionales, de  la visión y del sentido de la ubicación espacial”.

“El estrés, la presión,  la falta de experiencia en la etapa del suelo y el empezar a andar sin un sistema neurosensorial suficientemente preparado producen muchos de los bloqueos defensivos que encontramos cada vez con más frecuencia en un sector amplio de la población infantil.”

Y que andar no es sólo un medio de desplazamiento como mucha gente cree (o lo que es peor, un “indicador” de que el niño es listo, aunque para ello, se hayan saltado la etapa del suelo). Del movimiento, del conocimiento  y control de nuestro cuerpo… dependerán muchos aprendizajes posteriores, entre ellos, el lenguaje:

“Cuando recortamos las fases del desarrollo psicomotor y forzamos o aceleramos el proceso de verticalización, en muchos casos, se empobrece la actividad de balbuceo y se retrasa la organización del lenguaje. Existe una relación  bastante íntima entre la falta de integración de algunos reflejos primitivos y algunos trastornos del desarrollo del habla”.

Y esto no quiere decir que los niños que gatean sean más “listos”  que los que no lo hacen,  o que los que no han gateado, vayan a tener todos problemas, como bien explica Ferré y Ferré:

“La experiencia multisensorial y neuromotriz de la etapa de suelo y el grado de control de la bipedestación juegan un papel fundamental en este proceso. Gatear o no gatear, experimentar en el suelo con sus ojos, manos y piernas, explorar su entorno moviéndose o permanecer el día sentado como mero expectador, hacen que la activación de la sinapsis, la mielinización  y la activación cerebral, sobre todo, del cuerpo calloso, sigan caminos, procesos y ritmos distintos y, por tanto, pueden condicionar el desarrollo del lenguaje y la maduración emocional y cognitiva”

Teniendo en cuenta lo que nos dice la ciencia, no me parece coherente seguir repitiendo patrones que se han hecho sólo por el hecho de que siempre se han hecho (sentar a los bebés,  “hacerlos andar” llevándolos de las manitas, no dejarlos en el suelo “porque está frío”, sentarlos la mayor parte del tiempo…) ya que no es sólo andar, es mucho más.

“Para muchas personas, el bebé que gatea no es un maravilloso gateador, sino “un pobre niño que todavía anda por los suelos como un gusanito porque no sabe andar”, que parece que es lo importante, llegar a andar”.

Y cuando después encontramos dificultades de aprendizaje, lo normal es llevar a los niños  a clase de repaso”  cuando en muchas ocasiones, no es que haya un problema en sí en “lengua” o en “mates”, sino que no integró las etapas de movimiento en su momento y es por donde se debería trabajar, porque “La integración corporal es el punto de referencia del reconocimiento del  entorno”

El libro también explica ejercicios para niños que no han vivido estas etapas de suelo y las implicaciones educativas y emocionales.

Una parte que me ha parecido muy importante y que me parece que no se tiene en cuenta todo lo que se tendría que tener es los requisitos básicos que necesita el niño para adquirir el aprendizaje escolar evitando el fracaso y especialmente para aprender a leer y a escribir:

- hay requisitos de tipo biológico, ya que para aprender fácilmente  hace falta un tipo de conexiones a nivel cortical, que no están suficientemente mielinizadas y permeabilizadas hasta alrededor de los 6 años.
-Buen desarrollo psicomotriz: las experiencias en el suelo de bebé, sientan las bases para que en la edad escolar pueda enfrentarse a estas con éxito.
-Desarrollo de la lateralidad: para iniciar un parendizaje instrumental, como mínimo, el niño tiene que haber empezado a definirse como diestro o zurdo, debe de ser capaz de ordenar la información de izquierda a derecha , sin hacer inversiones de letras y números y eso requiere haber integrado unas coordenadas estables y unos ejes referenciales claramente establecidos.
-Función visual:  ser capaz de  ver, mirar, dirigir la mirada hacía un punto focal, mantenerla durante un tiempo, que los 2 ojos se muevan juntos sin mover la cabeza, que los 2 ojos trabajen juntos, percibir las tres dimensiones en el espacio…
-Una buena discriminación auditiva: diferenciar bien fonemas, tonos, ritmos…
-Un buen lenguaje y expresión oral.
-Un adecuado esquema corporal.
-Una adecuada orientación espacio temporal
-Un buen control manual
Casi todos estos requisitos no se adquieren hasta los 5 o 6 años.

“En el último curso de educación infantil, muchos niños hacen en realidad un primero de primaria reducido…”

“Muchos niños de nuestro país, salen del colegio a las cinco de la tarde,  con deberes que requieren de una dedicación de dos o tres horas de trabajo en casa, algunos deberes extras para el fin de semana y, por supuesto, cuadernos de vacaciones (…) El fracaso, el absentismo y el abandono escolar no se resuelven con más horas de trabajo escolar (…) las soluciones no van por ese camino, porque dedicar más tiempo a repetir los mismos errores no es la mejor vía para desarrollar todo un potencial que, no lo olvidemos, debe contar con el desarrollo neurológico, el desarrollo personal y emocional”.

Aunque no es un libro de lectura fácil, creo que es un libro que todo educador, maestro, psicólogo o persona que trabaje con niños debería conocer. Ya que un desarrollo psicomotor adecuado desde la primera infancia repercute en el resto de los aprendizajes.

"No por mucho madrugar, amanece más temprano"


Laura Estremera


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